Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que había billetes que no servían para viajar en el tren, ni siquiera permitían acceder al mismo. Eran los billetes de andén, que servían para acceder los andenes de las estaciones para acompañar o recibir a familiares, amigos, etc, que utilizaran el tren. En las estaciones importantes, y en algunas otras también, no se permitía el acceso a los andenes sin billete. El vigilante o portero, situado en la puerta de entrada, se encargaba de controlar la entrada de viajeros o acompañantes, procediendo a picar todos los billetes. Esta labor se conocía en el argot ferroviario como "cubrir la puerta". El sistema de control funcionó en la mayoría de los ferrocarriles de vía estrecha, así como RENFE, que es el caso que nos ocupa hoy. En la foto que se adjunta vemos diversos ejemplos: como los billetes genéricos, sin nombre e la estación para que sirvieran para todas, de 1, 2 y 3 pesetas. El de 3 pesetas fue el último precio de billete de andén de ...
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